martes, 5 de mayo de 2020

La Ilustración en Pozuelo de Alarcón

Montero Sánchez, Angel: “La Huerta y la Casa Grande de Pozuelo de Alarcón”. Aache Ediciones. Colección “Tierra de Madrid” nº 8. Guadalajara, 2019. 172 páginas.  ISBN 978-84-17022-86-0. PVP.: 12 €.

El profesor Montero Sánchez, autor de diversos estudios históricos en torno a la Ilustración española, nos sorprende con el análisis muy pormenorizado de dos elementos claves en el patrimonio histórico-artístico de la villa madrileña de Pozuelo [de Alarcón]. Dos elementos que tienen más de histórico que de artístico. Y que ambos han sido en la práctica eliminados de la faz de la  tierra, aunque sobrevive el terreno en que asentaron.
Fruto de la actividad de don Francisco Rodríguez de Campomanes, uno de los individuos claves de los gobiernos de la Ilustración española, en estos lugares asentaron sucesivamente diversas familias de origen navarro y vascongado, que fueron trayendo en torno a Madrid algunos inicios de industrias (en el caso de Pozuelo, la Real Fábrica de Curtidos) y dejando la impronta de Gremios, Compañías y Sociedades de Amigos del País. Entre esos benefactores, figuran los norteños Juan de Legarra y José de Oxirando, además del ya referido marqués de Campomanes. Y entre sus obras, muy documentadas y bien explicadas en este libro, la Huerta y la Casa Grande.
En definitiva, es este un libro denso y que aporta una suculenta información histórica, hasta ahora inédita, acerca del devenir de Pozuelo de Alarcón desde la época de la Ilustración a nuestros días.

lunes, 6 de abril de 2020

Budia, corazón de la Alcarria

Bermejo Millano, J.J. y Herrera Casado, A.: "Budia, corazón de la Alcarria". Editado por AACHE, 2005. ISBN 978-84-96236-39-4. 15 €.

Todos los pueblos deberían tener ya su historia escrita. Los anales más o menos abultados de su devenir secular, puestos en letra de molde, para que las siguientes generaciones los conozcan y defiendan. Y no solo la historia: también el patrimonio, el costumbrismo, las destacadas singladuras de la naturaleza, los personajes que allí nacieron, las coplas y canciones, etc. Budia tiene todo eso en cantidades abundantes.
Algunos datos: de historia, cosas sorprendentes, que los autores de este libro analizan a cuento del Catastro del Marqués de la Ensenada. Nos dicen como en la segunda mitad del siglo XVIII, la industria de los curtidos en Budia era muy fuerte, dando ocupación a cientos, a miles de personas, y vendiendo sus productos en la Corte, donde apreciaban esas pieles tratadas y curtidas en Budia como de altísima calidad para hacer muebles, encuadernar libros, forrar altares y reforzar cualquier elemento sujeto a golpes.
De arte, las dos tallas de madera policromada que aparecen hoy en el presbiterio de la iglesia parroquial, a ambos lados del altar mayor. Son el Ecce Homo y la Dolorosa tallados personalmente por Pedro de Mena, el artista que a mediados del siglo XVII talló estas preciosas y emotivas figuras por encargo del coronel de los reales ejércitos don Ambrosio Sáez Bustamante. 
De arquitectura, el templo de los frailes carmelitas, prodigio de elegancia de formas y volúmenes. 
De costumbres, la Sampedrá olorosa y sonora, la fiesta más “rara” de la provincia en la que participa, según dice la leyenda, el mismísimo diablo, pues Pedro Botero, que es uno de los nombres por el que se le conoce, debió trabajar en las tenerías y talleres de curtición de Budia, y en esa fiesta dedicada a San Pedro que se hace quemando los restos de pieles, los fragmentos de botas rotas, y la mezcla de insufrible olor de lo que sobró a lo largo del año,  entre los enmascarados danzarines, sudorosos y “asfixiaos” de calor y humo, está siempre el diablo. 
Esta obra que lleva por título “Budia, corazón de la Alcarria” y tiene por autores de los textos a Juan José Bermejo Millano y Antonio Herrera Casado, consta de 232 páginas en gran tamaño, y se ilustra de cientos de fotografías, la mayoría en composiciones a todo color.
Ofrece mapas del término, referencias a todos los temas importantes de su historia, arte y costumbrismo, y aún estudia con detenimiento esos mismos elementos de Valdelagua, un antiguo despoblado que, anejo al Ayuntamiento budiero, hoy es lugar revitalizado y en marcha. 
Personajes de tono eclesiástico (Budia fue conocida en tiempos antiguos como “el pueblo de los Obispos”), artístico, literario y teatral, cinematográfico y político, a pesar de su tradicional aislamiento ha sido capaz de generar gentes que han llevado su nombre con honra por todo el mundo. Entre ellos, el Nóbel Camilo José Cela, que aquí escribió algunas de sus mejores páginas; el dramaturgo Manuel Catalina, y el filántropo e historiador Andrés Falcón y Pardo, al que cuando este libro apareció se rindió homenaje, con la inauguración de una calle en la memoria que se le debía.

jueves, 26 de marzo de 2020

Monasterios medievales de Guadalajara

Herrera Casado, Antonio: Monasterios medievales de Guadalajara. Aache Ediciones. Colección “Tierra de Guadalajara” nº 9. Guadalajara, 2019. 200 páginas. Muchas ilustraciones. ISBN 978-84-87743-83-8. PVP.: 12 €.

Hubo una época en que todos los caminos llevaban a un monasterio. Eran lugares con luz, con sonido propio, con fuerza de milagros y capacidad de esperanza. Los habitaban hombres ­–o mujeres– sabios y bondadosos. Era una “Edad Idílica” que pasó hace mucho tiempo.
La fuerza de una repoblación, del avance de unos pueblos sobre otros, de la recuperación de un territorio perdido, es algo que palpita en la Península Ibérica a lo largo de los siglos de la Edad Media. Son largos, variados siglos. En los que hay batallas (pocas) ideas (muy someras) y actitudes humanas de entrega, de valentía, de dinamismo: el territorio al sur de la sierra Central, donde hoy asienta Guadalajara provincia entre los altos de Ocejón y el Lobo, y el ancho valle del Tajo, es lugar donde en los siglos medios se levantan buen número de monasterios.
Antes de que se descubriera América, ya una veintena larga de monasterios se habían fundado y levantado. Este libro trata de esa historia, de esos inicios, de esas fundaciones y de los edificios en que cuajaron.

El libro de Herrera Casado sobre los “Monasterios Medievales” es una más de sus obras dedicadas con rigor y pasión al conocimiento y recuperación del patrimonio histórico-artístico de Guadalajara. Con una estructura sencilla y práctica, nos muestra de inicio la evolución histórica del territorio, y como se teje la repoblación en torno a grandes dádivas reales a los instituto religiosos que van surgiendo por toda Europa, y en que en Guadalajara hacen de barrera, de contención, frente a la población islámica que en Al-Andalus mantiene viva la avanzadilla de la cultura mahometana.

Por eso son reyes como Alfonso VI, Alfonso VII, Fernando I, Fernando III, Alfonso VIII, y todavía Sancho, Enrique, incluso la reina Isabel, quienes aceptan patrocinar fundaciones religiosas en lugares específicos, fronterizos, guardadores de caminos y propulsores de economía y cultura. En este libro se relacionan los monasterios medievales por órdenes, y así vemos lo que aparece de la mano de los Templarios,  de los Canónigos de San Agustín, de los benedictinos y de los cistercienses. Tambin de las órdenes mendicantes, como franciscanos, clarisas y dominicos, y finalmente el surgimiento de los jerónimos, orden plenamente hispánica, en torno a la ciudad de Guadalajara.

De esas órdenes, unas más numerosas y densas que otras, surgieron edificios y centros espirituales, de los que con el paso de los siglos han quedado poco menos que ruinas. Pero todas ellas bien documentadas, llenas de historias y anécdotas, reflejadas en la silueta poderosa y un tanto triste de sus ruinas. Y así vemos ejemplos tan sonoros y espectaculares como los eremitorios del Santo Alto Rey y Albendiego, las abadías de Bonaval, Monsalud, Ovila y Sopetrán, los cenobios de Valfermoso y Pinilla, los conventos franciscanos de Guadalajara, la Salceda, Molina, o los dominicos de Cifuentes, acabando con esos monumentos al saber y la inteligencia que son los monasterios jerónimos de Lupiana, Santa Ana en Tendilla o San Blas de Villaviciosa.

De todo ello nos aporta Herrera Casado historia y descripciones, forma sde visitar, y paéndices monográficos acerca de muchas curiosidades como milagros, romerías, bibliotecas, santos, descubrimientos, todo ello muy bien documentado e ilustrado. Un gran libro que es, ya, clave en el repertorio del patrimonio histórico-artístico guadalajarreño.

domingo, 15 de marzo de 2020

La masonería en Guadalajara

Julio Martínez García: La Masonería en Guadalajara. Editorial Aache. Colección "Tierra de Guadalajara", nº 111. Guadalajara, 2020. 168 páginas, Numerosas ilustraciones. ISBN 978-84-18131-08-0. PVP.: 14 €.

Uno de los temas que desde hace más de dos siglos se arrastra por los libros de historia, por las tertulias, conversaciones en voz baja, y elucubraciones de muchos, es la Masonería, que sería difícil de explicar aunque todos sabemos de qué se trata. Nacida al calor de las ideas de igualdad y libertad social que en Francia estallan con la Revolución, por todo el mundo a partir de la Galia se instauran sociedades (siempre llamadas secretas) de gentes que, con muy buena voluntad, pretendían implantar ideas y actitudes de bondad, solidaridad, trabajo, honestidad y todo ello en un espíritu de colaboración entre los miembros del grupo, que, en todo caso, debía ser reducido, con miembros selectos, y por lo tanto con cierto secretismo frente al común de la sociedad.
Todo ello lo explica, con mucho más detalle, Julio Martínez en su interesante libro sobre la masonería, que además dedica la máxima atención a lo que viene a ocurrir en la provincia de Guadalajara en el transcurso de esos dos siglos largos.

Siglo XIX

Por resumir un poco, conviene decir que en Guadalajara, como en toda España, la masonería conoce un resurgimiento a partir de la Revolución “Gloriosa” de septiembre de 1868. 
Desde diversas grandes logias nacionales se da consistencia a otras locales. Y así en el libro nos recuerda Martínez que el Gran Oriente de España dio espaldarazo a la Logia Caracense nº 224, de Guadalajara capital, y a la Amor Fraternal nº 56 de Alcocer. Que el Gran Oriente Nacional de España avaló la creación de la Unión Universal nº 266 en Cifuentes, la “Idea 66” en Atienza, y “El Deber 33” más “La Joaquina 53” en la capital.
Y todavía el Gran Oriente Español soportó la creación en Torija de la “Caracense 197” y del “Triángulo de Luz de la Sierra nº 2” en Checa.
Es una época en la que aparecen, junto a la masonería, otras sociabilidades mejor soportadas por los españoles, como hermandades (de antigua tradición religiosa cristiana), sociedades filantrópicas, Sociedades de Socorros Mutuos, asociaciones musicales, bandas, y, por supuesto, partidos políticos de masas. En este sentido, el Partido Republicano de la Sierra, fundado por el farmacéutico Federico Bru y Mendilluces, en Checa, tuvo fuerte voz a través de su órgano de expresión, “La Voz de la Alcarria”.
Pero también los carlistas, muy activos a través de “Juventud Católica”, con Enrique Aguilera Gamboa, marqués de Cerralbo, y con Juan Catalina García López, primer cronista provincial, como líderes, tuvieron gran participación en la vida social. 
En nuestra provincia tuvo cierto relieve, incluso, don Enrique Pastor y Bedoya, (siempre escribiendo bajo el alias de Alverico Perón) como activo propagador del “pensamiento espiritista”, que era doctrina religiosa fundada en Francia por Allan Kardec)

Siglo XX

La restauración borbónica frena un tanto en España el desarrollo de la masonería, aunque algunos de los relevantes políticos de la época, como el liberal Sagasta, pertenece a la Fraternidad. La dictadura del general Primo les da problemas, y la llegada de la Segunda República aporta, según dice ellos, una gran “esperanza” al movimiento masón. Así ocurre que tras las elecciones de 1931, al Parlamento llega más de 130 diputados que son masones.Tras las elecciones del 36, el PSOE recoge el mayor número de diputados masones.

El reflejo de todo ello en Guadalajara se hace palpable: en la ciudad se crea la logia “Arriaca nº 8” que es impulsada por Miguel Benavides. Dos destacados miembros de ella son los profesores del Instituto Miguel Bargalló y Marcelino Martín, junto a Ricardo Calvo Alba. Entre los diputados, y procedente la logia “Luis Simarro nº 3” de Madrid, llega a Guadalajara Eduardo Ortega y Gasset, hermano mayor del conocido filósofo. No es muy seguro -nos dice Julio Martínez- que José Serrano Batanero fuera masón, aunque fue acusado de serlo, cuando fue procesado por el franquismo.
Este grupo alcarreño quedó acogido al Rito Escocés, y dependió del Gran Oriente Español. Otros destacados masones del momento fueron el pedagogo local Tomás de la Rica, Andrés Núñez del Rio, Eduardo Bonis Domúnguez, y varios otros, a los que estudia y clasifica el periodista Julio Martínez en su excelente trabajo.
En el que, ya cavando, hace de nuevo un análisis histórico de aquella “Escuela Laica de Guadalajara”, de la que hoy solo queda un cochambroso solar en la calle Ingeniero Mariño, 42, y de la escritora Carmen de Burgos, la inolvidable “Colombine” que en ella tuvo tanta actividad.

El libro

Esta visión de “La Masonería en Guadalajara” viene a ofrecernos, en apenas 120 páginas, un vistazo general del fenómeno masón, desde su creación a nuestros días; un concentrado recorrido por la historia de la masonería en España, destacando los lugares y los personajes que impulsaron esta idea; y finalmente un minucioso, y bien compuesto análisis evolutivo de la presencia de los masones en Guadalajara, contando sus logias, sus centros de reunión, sus personajes, con retratos, imágenes de lugares y una adecuada bibliografía.

Julio Martínez García, periodista,
autor del estudio sobre "Masonería en Guadalajara"


El autor del libro

Julio Martínez García (Guadalajara, 1985) es licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y graduado en Historia por la de Salamanca, donde también ha realizado el máster en Estudios Latinoamericanos, teniendo las maestrías sobre "Historia de la Masonería en España" y “Periodismo Transmedia” en la UNED. Ha intervenido como periodista en varios medios locales y regionales de Guadalajara, Castilla-La Mancha y Zaragoza. Ha trabajado en la Agencia EFE, en Wall Street International y en empresas periodísticas mexicanas. Ha sido ponente en varios congresos académicos celebrados en Puebla (México), París, Lisboa, Madrid, Gijón, Gibraltar y Guadalajara (España), centrados en comunicación, periodismo e historia de la masonería. Está considerado hoy en día como uno de los más activos estudiosos de este tema, la masonería, y las sociedades secretas.

sábado, 16 de noviembre de 2019

En la misma orilla del Tajo

Aache Ediciones. Guadalajara, 2019.
316 páginas.
Tamaño: 17 x 24 cms.
Encuadernación: rústica.
ISBN,: 978-84-18131-00-4.  PVP.: 15 €.

Va este libro de viejas historias, de memorias de la tierra, de personajes que se disolvieron en el olvido, y de mucha emoción, y encuentros.
En la ya contundente carrera literaria de Eugenio Feijoo, faltaba quizás esa “novela histórica” que da la verdadera dimensión de un escritor. Y aquí aparece la de Feijoo, ambientada en la España de la Guerra de la Independencia.
Dice el autor en su inicio que esta es “una de esas historias, o leyendas, que se relatan en un viejo manuscrito casualmente descubierto en un viejo arcón. Esa historia que uno “no inventa” sino que “rescata” es un buen comienzo. El autor de ese manuscrito sí se conoce, es un fraile franciscano del convento de San Sebastián, en Auñón (La Alcarria de Guadalajara). Es un gallego que todo lo mira y todo lo sabe, fray Uxío de Abeleda.
En él se refleja la vida en la Alcarria y aledaños durante la invasión napoleónica y años siguientes, pero también otros acontecimientos del momento. Hechos destacados son la muerte del santero o guardián del santuario del Madroñal, en Auñón, que al fallecer a manos de los franceses se llevó a la tumba el lugar donde había escondido los objetos de valor, y durante tiempo se creyeron perdidos. Otro es el desdichado amor de Rosa y Luis que, aunque no están presentes en todas las páginas, son el eje del relato y sin ellos no habría historia. Ambos mantienen un amor sin límites (más allá del tiempo, y del espacio), un amor que finalmente se diluyó en las aguas del padre Tajo.
Es este un libro que se lee con interés desde la primera página, y que nos va descubriendo hechos reales que envuelven las vidas de los personajes imaginados. Una buena mezcla que describe, al tiempo, una Alcarria antigua, tradicional, y muy hermosa. Con un río Tajo al que aún le quedaban aguas para tener vida, y consistencia.

domingo, 13 de octubre de 2019

Breve historia de Castilla

Mañueco, Juan Pablo: “Breve historia de Castilla. Desde los orígenes al diglo XXI”. Aache Ediciones. Colección “Claves de Historia” nº 6. Guadalajara, 2019. 220 páginas, 17 x 24 cms. Muy ilustrado. ISBN: 978-84-17022-96-9. PVP.: 20 €.

Empezamos por las conclusiones, porque en la última frase de ellas se adivina completa y resumida la intención de este libro: Es el propósito de esta “Breve Historia de Castilla”: contribuir a la asunción de la grandiosa personalidad histórica de Castilla y a promocionarla para que pueda situarse en plan de igualdad y de respeto con los demás pueblos de España.
La idea que subyace en este libro es la de explicar y revelar la historia de Castilla para que deje de ser desconsiderada por propios y extraños. A Castilla no se la tiene en cuenta en el panorama político español actual, y ello es debido a que sus propios habitantes, los castellanos, no tienen conciencia clara de que lo son, de que pertenecen a una nación de larguísimos años de existencia. Esta es la misión de este libro: descubrirla, aclararla, explicarla.

Con economía de medios, palabra clara, conceptos brillantes, y una suficiente aportación de datos, el autor de esta obra inicia su discurso con la definición, límites y componentes de la nación, sus símbolos, su bandera y escudo, siguiendo cronológicamente por los episodios que al territorio se refieren de las épocas más antiguas, desde la Prehistoria, pasando por los romanos, visigodos, y la Edad Media, en la que los bárdulos, Bardulia “ahora llamada Castilla” como decía el viejo cronista, comiena a despegarse del primitivo reino de Asturias, pues desde él nace el Condado de Castilla.
Analiza el autor los primitivos modos de gobierno del territorio castellano, a través de sus primeros fueros y cartas pueblas (Brañosera, Sepúlveda, las cuatro villas de la Costa (aquellas que hicieron a Castilla tierra marítima y avanzada de los descubrimientos: Castro-Urdiales, Santander, Laredo y San Vicente de la Barquera). Tras ellas, la constitución de las Comunidades, de Villa y Tierra, en la Extremadura y en la Transierra.
Un apunte relevante que nos aporta Mañueco es la idea, no clara para todos, de que Castilla y León son una sola nación, aunque se hayan vivido momentos de separación, y de unión, pero siempre por cuestiones dinásticas, políticas, no porque la gente, y sus instituciones, y sus anhelos, sean otros.

Larga y amena es la referencia a los momentos medievales, sus reyes, sus instituciones. Y detallada la travesía de los castellanos en el momento del Descubrimiento y la Colonización de América; siguiendo con los avatares en la Edad Moderna y Contemporánea, siendo a vece ssorprendentes los datos que aporta respecto a los acontecimientos de índole nacionalista castellano durante el siglo XX. En un final “Epílogo de futuro”, Juan Pablo Mañueco se atreve a vislumbrar un futuro distinto, y mejor, para Castilla y los castellanos. Proponiendo una serie de medidas políticas que darían una nueva visión a la vida en este territorio. Por ejemplo, y entre otras, el “Consejo Cultural de las Castillas y León”. En todo caso, es este un libro que –además de estar muy bien escrito y diseñado– enseña y hace pensar. Que es la esencia de los libros y de los buenos escritores.

sábado, 12 de octubre de 2019

Mercedes Priede, catedrática

Ferreras Cuadrado, Isabel: “Mercedes Priede, catedrática (a propósito de unos recuerdos de María Rosa Urabayen Priede)". Editorial AACHE. Guadalajara, 2019. Colección “Letras Mayúsculas” nº 53. 182 páginas. ISBN: 978-84-17022-95-2. PVP.: 12 €.

Mercedes Priede fue la hija de los fundadores del Hotel Castilla de Toledo. Casada luego, casi en secreto, don el escrito Félix Urabayen, por el ostracismo al que la época franquista sometió a ambos, quedó un tanto diluida su fuerte personalidad. Profesora de la Escuela de Magisterio de Toledo. Rebelde y romántica. Acabó su vida en el silencio y el olvido. Pero la fuerza que emana de su vida, de su actividad docente, de su mentalidad femenina abierta, es un rastro que nos ayuda a descubrir una época. Este libro está compuesto con los recuerdos de su hija, María Rosa Urabayen Priede, que durante largas jornadas de evocación relató a Isabel Ferreras, autora de este libro y de otros dos anteriores sobre la misma figura.
Con este nuevo libro, el tercero de la saga del “Hotel Castilla” de Toledo, Isabel Ferreras completa su visión panorámica de la vida social y cultural de Toledo durante el siglo XX. La historia comenzó hacia los años 20 de ese siglo, con la fundación del Hotel Castilla. Esa institución fue como el aglutinante de Toledo, llevando a la ciudad lo más granado de la sociedad y el rango de España y aún de Europa. El irlandés Francisco Priede y la asturiana Mercedes Hevia, fundan en Toledo una familia y un hotel. Una de sus hijas, la más inteligente, Mercedes Priede y Hevia, se casa con un escritor navarro que llegó a ser el mejor conocedor de Toledo, un gran escritor, Félix Urabayen.
Tras la Guerra Civil, con el marido en la cárcel, y ella teniendo que subsistir de malas maneras, Mercedes Priede nos irá contando, sincera y conmovida, el escaso margen de maniobra que tiene un Hotel de lujo en la desabastecida postguerra, sus intentos de adaptación a las nuevas ordenanzas y a los nuevos tiempos, mientras compara, valora y escenifica los cambios existentes entre el Hotel de “antes y el de ahora”.
Pero al mismo tiempo, esa Mercedes Priede que protagoniza el libro gracias a los recuerdos de ella mantuvo su hija María Rosa Urabayen Priede, Mercedes alcanza a ser catedrática de Escuela Normal, y allí conoce el contradictorio ambiente de las Escuelas Normales, sus glorias y sus miserias. Cada vez está más alejada del Toledo que ama, pero con el que nunca ha sabido entenderse. Entre sufrimientos, amarguras y escasez económica, aunque con excelentes amigos a su lado y sin quejas, consigue, por fin, dar respuesta a la constante pregunta que andaba en los labios de los habitantes de Toledo: - ¿Para qué quiere ser la rica y guapa Mercedes catedrática? Y la respuesta que ella daba era tan sencilla como ejemplar: - Para ganarse el pan de cada día.